Se busca artista

La función de cualquier galería de arte es la de promocionar a sus artistas, difundir su trabajo a través de exposiciones y medios de comunicación, y finalmente vender su obra. Unas trabajan con una cartera fija de artistas como es el caso de La Fiambrera, y otras no, pero toda galería que se precie debe cumplir con estas premisas. Aquí hemos apostado siempre por perfiles artísticos más o menos conocidos pero muy consistentes, de una marcada personalidad, y con trayectoria suficiente como para poder defender la coherencia en su trabajo.
Hace ahora un año, lanzamos una convocatoria abierta para artistas menos conocidos bajo el título de “Se busca artista”, queriendo ayudarlos a llegar al público general facilitándoles una plataforma consolidada desde la que poder divulgar su trabajo. Lo que aquí mostramos es la obra de la artista seleccionada en esta primera edición de entre más de 300 portfolios.
Lo que iniciamos en 2025 es una tradición con vocación de permanencia, que queremos sirva para presentar propuestas en consonancia con la línea curatorial de La Fiambrera y dar soporte y respaldo comercial a tanto talento aun oculto, y, sin dejar de trabajar para nuestros artistas de siempre, servir además de escaparate de actualidad artística.
Marina Salazar
POP MUSES
“Pop Muses reúne figuras femeninas que comparten un mismo gesto: haber sido rescatadas del olvido y devueltas al presente con una nueva voz. Son esculturas encontradas, domésticas, populares o devocionales, objetos que nacieron para decorar, acompañar o venerar y que aquí reaparecen hackeadas.
Estas piezas dejan de ser ornamento pasivo para convertirse en contenedores de mensajes. Mujeres, vírgenes, venus, musas e iconos populares han ocupado durante siglos un lugar central en la historia visual, pero casi siempre como imágenes construidas por otros: cuerpos idealizados, moralizados o convertidos en símbolos ajenos a su propia voz. Estas obras no buscan sustituir esas representaciones, sino desplazarlas desde el presente. No se trata de corregir la historia, sino de releerla tensionando sus símbolos.
La selección de figuras pone en diálogo lo sagrado y lo pop, el canon y lo cotidiano, llevando al centro muchas cuestiones que históricamente fueron silenciadas. La purpurina, el color, el exceso y el humor no sólo son recursos estéticos, sino que funcionan como estrategias políticas: herramientas para romper y cuestionar relatos heredados y abrir otros significados posibles. Son piezas que hablan de segundas vidas y de segundas lecturas: de cómo un objeto desechado puede transformarse en deseado.
Cada figura devuelve al espectador una pregunta distinta sobre la fe, el poder, la maternidad, el placer o la identidad, y en ese reflejo, el icono deja de ser intocable para volverse cercano, reintepretable, imperfecto y vivo.”
Marina Salazar (Barcelona, 1990) es artista, diseñadora y doctoranda, fundadora del estudio No Queda Tinte. Su práctica artística se centra en hackear objetos, y resignificar figuras de porcelana descartadas transformándolas en esculturas pop activistas, cargadas de ironía, crítica social y purpurina.
Su obra celebra la reutilización como acto poético y político, y propone una mirada afectiva y subversiva sobre la cultura material y los imaginarios colectivos. Su lenguaje visual combina la nostalgia de lo doméstico con el empoderamiento pop, creando esculturas que funcionan como manifiestos de una nueva sensibilidad artística.
Marina se define como “minimalísticamente” barroca: amante de los contrastes, los retos creativos y la magia de lo cotidiano. Cada pieza es una declaración de amor hacia los objetos y una invitación a transformar el mundo con ironía, ternura y una nueva mirada
