Madrid de paso, Madrid de paseo

Madrid de paso o de paseo, vista por los propios madrileños o por los más de diez millones de visitantes que recibe cada año, es sin duda una ciudad única. Quizá sin la belleza rotunda de otras grandes ciudades del mundo, la vibrante Madrid se gana al turista (y al paisano) con su hospitalidad, la vitalidad de sus barrios, su inigualable vida callejera, y su loca actividad nocturna.

Los edificios y vistas que retrata Curro Suárez en su primera exposición individual son los mismos que se encuentran los turistas de paso, porque son los que le acompañan a él en sus paseos cotidianos por Madrid. De este modo, al lado de los edificios más icónicos y célebres de la ciudad encontramos también familiares y recoletos rincones que aparecen a la vuelta de cualquier esquina o callejón de la capital.

“Madrid me inspira por razones obvias” nos dice Curro Suárez, “llevo viviendo aquí casi toda mi vida y una de las cosas que más me gusta es callejear por sus barrios. Hace años que casi a diario atravieso a pie el centro de la ciudad camino de mi lugar de trabajo, y es en estos trayectos, de paso o de paseo, donde tienen su origen las obras de esta exposición.”

Artista de La Fiambrera desde 2016, Curro Suárez es un ilustrador de trazo muy personal, irregular y decidido. Con mucho gusto por el detalle, reproduce en sus dibujos lo que mira a través de su cámara de fotos, en paisajes urbanos que recuerdan a escenarios por los que podrían corretear algunos dibujos animados de los años 60. Una receta perfecta desde una perspectiva académica de color y cultura popular, al servicio en este caso de su amor por la arquitectura y la ciudad.“En esta exposición también trato de explicar mi proceso creativo. Hay quien cree que mucho de lo que ve se debe a la “magia del photoshop”, pero no es así. Aunque a veces hay un acabado digital mi trabajo es muy manual, y empleo herramientas tradicionales. En esta exposición enseño los pasos (o el “paseo”) que doy sobre cada obra: las versiones que trabajo de cada tema partiendo de un dibujo a tinta negra, probando diferentes colores y materiales (tinta, pinturas acrílicas, acuarelas), o haciendo versiones digitales que imitan a la serigrafía.”

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Calle Valverde

Madrid de paso, Madrid de paseo reúne más de treinta obras originales en distintos formatos realizadas en tinta, rotuladores, gouache y acuarelas, que recogen un amplio abanico de vistas típicamente madrileñas. Unas son más conocidas, otras más recónditas, pero todas son inconfundiblemente “currelianas”.

SOBRE EL ARTISTA: Curro Suárez trabaja principalmente en el mundo de la publicidad, pero además también ha hecho incursiones en la ilustración infantil, la música, diseño industrial, y diseño editorial. En lo artístico le inspiran clásicos modernos y contemporáneos como Chagall, Savignac, o Jim Flora, las músicas y estéticas de los años 50, 60 y 70, el arte primitivo, Charley Harper, Richard Scarry, Quentin Blake, Blue Note Records…pero siempre con un ojo puesto en la actualidad. Su obra es colorista, animada, y con predilección  por la arquitectura; cuando la abandona para recrearse en individuos o animales siempre muestra mezclas de sus referentes culturales occidentales y orientales, con un aire surrealista.

A continuación, la entrevista que nos concede Curro:

¿Cómo empiezas en el mundo de la ilustración?, ¿tienes una formación específica? Trabajar en mundos relacionados como el diseño y la publicidad fue mi forma de entrar en la ilustración a nivel profesional e ir haciéndome un portfolio, de hecho, disfruto con la variedad: mezclar creatividad publicitaria con ilustración, o incluso muy puntualmente diseñando mobiliario. Estuve yendo algunos años a diferentes academias de pintura, pero no tengo formación específica de ilustrador o Bellas Artes, soy bastante autodidacta.

¿Cuál fue tu primer proyecto a nivel profesional? Aparte de la cartelería para el bar de unos amigos a cambio de cervezas, mi primer trabajo profesional fueron unas ilustraciones para decorar un restaurante y sus menús, servilletas, etc., allá por 1997. Y a partir de 2005 comienzo trabajar para grandes clientes como Coca-Cola, BBVA, o Vodafone.

Trabajas en el ámbito de la publicidad, ¿crees que es un buen ámbito para desarrollar tu carrera como ilustrador? Ayuda bastante a estar al tanto de ciertas corrientes visuales. Pero con cuidado, en general prefiero al que tiene gustos e intereses genuinos que no el animal de agencia con cultura exclusivamente publicitaria. Por otro lado, la ilustración es uno de los recursos básicos para la creación publicitaria, y trabajas en agencia tienes varias opciones: encargarlas a un ilustrador externo; buscar ilustraciones ya existentes asequibles en bancos de imagen y otras fuentes, o como a veces es mi caso, si uno sabe y puede hacérselo uno mismo, ahorrando recursos y el tener que transmitir a otra persona lo que buscas. Como ilustrador a veces trabajo desde la agencia, a veces como freelance. El lado complicado es que la agencia no es el ambiente más idóneo para dibujar tranquilo, je, je, je. De hecho es un entorno bastante duro que curte mucho, con urgencias y rondas de cambios a veces interminables, aunque para lo que es el sector he tenido bastante suerte.

Estudio

¿Trabajas igual para hacer obras para una exposición que para tu trabajo como publicista?, ¿qué técnicas y herramientas sueles utilizar? Son dos formas de trabajar muy diferentes. Cuando trabajo para publicidad mi estilo se amolda en función de las necesidades y personalidad del anunciante, y por razones pragmáticas de agilidad generalmente son trabajos más digitales. Cuando trabajo para una exposición soy más libre, mi estilo está más presente, y a la vez puedo experimentar con técnicas y materiales. Para este tipo de obras uso rotuladores de diferentes grosores, tinta china aplicada con plumilla o pincel, acuarela y gouache, collage… Pruebo diferentes papeles, me gustan mucho los de acuarela de grano medio con algodón, absorben muy bien el agua, me gusta como quedan las manchas de color y, al no ser muy lisos, provocan “accidentes” que me dan el trazo imperfecto que busco.

¿Qué tiene que tener una de tus ilustraciones para que estés satisfecho con el resultado?, ¿cuál dirías que es tu mayor habilidad cuando dibujas, y cómo las has ido perfeccionando a través de los años? Lo primero es el tema, y elegirlo no siempre es fácil. La combinación de colores también es algo que me trae quebraderos de cabeza. Suelo trabajar con pocos colores y aquí soy muy exigente, dar con una combinación óptima de dos o tres colores es de lo que más satisfacción me da. Quizás mi mayor habilidad es el trazo detallista y a la vez suelto, sin pretender ser muy realista. Aquí sufro menos, si tengo un buen tema y base de color acertada, a pesar de ser la parte más laboriosa es en la que me muevo más seguro. En este sentido llevo evolucionando poco a poco desde niño, los dibujos que hacía por entonces ya eran de mucho trazo y detalle.

¿Ha habido algún trabajo que consideres especialmente importante en tu trayectoria profesional hasta ahora? Voy a decir tres… El autobús turístico para una ciudad que me encanta, Gijón, con un estilo muy cercano a mi obra personal: trazo negro, monumentos, colorido… Disfruté mucho hace años trabajando para BBVA con comunicaciones dirigidas al público joven. Por último, unas ilustraciones para una novela histórica que me encargó Random House Mondadori (gracias a un contacto de La Fiambrera) donde trabajé con lápiz una temática que me encanta, la arquitectura e imaginería medieval. 

¿Cuál sería tu proyecto ideal?, ¿adónde te gustaría llegar profesionalmente? Buena pregunta, por soñar… si hablamos de un encargo comercial, sería para una cliente conocido con el que tenga cierta empatía y dé visibilidad a mi obra, por ejemplo, decorar a nivel internacional las paredes de las tiendas de una marca de deportes con ilustraciones de las ciudades donde estén (Nueva York, Londres, Lisboa, Seúl…). A nivel más personal, que mi obra entre en el círculo de los coleccionistas conocedores (igual ya he entrado y no me he enterado, je, je) y colgar alguna obra en espacios destacados, como mínimo el Museo ABC de Ilustración de Madrid o La casa Encendida… También me fliparía un proyecto relacionado con la música, para discográficas como “Ace”, “Souljazz”, “Alive”, “Sundazed”, “Yep Roc”, “Light in the Attic”… o de aquí “Munster” o “I am the Cosmos”… ¡la verdad es que algunas de estas metas no son inalcanzables!

Ilustraciones en el estudio

¿Cuáles son tus referentes, lo que te inspira, tus influencias? Si uno se dedica a esto no debe perder de vista la actualidad, pero aquí me pasa como con la música, disfruto con mucho de lo que se hace ahora pero me tiran los los 50, 60 y 70. Quentin Blake, Richard Scarry, Sasek, Jim Flora, Seymour Chwast, Milton Glasser, Savignac, el jovencísimo Warhol dibujante, pioneros de la ilustración como Otto Dix… De las últimas décadas, Mac Martinillo, Joseph Nieman, Little Friends of Printmaking… Para la faceta urbana que es la que básicamente me ocupa, en su día me inspiraron bastante las ilustraciones callejeras con un punto hip hop de Evan Hecox. Las portadas de discos también han dejado cierto poso. El trazo y masas de pocos colores tienen que ver bastante con la ilustración editorial y publicitaria norteamericana de los años 50 y 60. Pero al final procuro practicar el “currelismo”: no pretendo reproducir el rollo retro-vintage ,(para esto ya hay auténticos maestros que me encantan, como Derek Yanniger), ni me esfuerzo por amoldarme a alguno de los 2 ó 3 estilos de moda. 

¿Cómo te sientes frente a tu primera exposición individual? ¡Muy ilusionado! De adolescente soñaba con algunos hitos que al final he logrado: ver algún día mi trabajo publicado en alguna revista del las que veía por la facultad y hacer una exposición con mi obra en exclusiva. Es un tópico, pero creo que el trabajo y la perseverancia, combinados con algo de suerte, acaban dando sus frutos.

Cuando empezaste el proyecto de esta exposición ¿cómo afrontaste tu día a día a la hora de ilustrar?, ¿cuál fue tu proceso creativo? Lo primero fue hacer una lista de lugares, edificios o monumentos que me gustasen. Busqué un equilibrio entre lo más conocido y selecciones menos obvias, más personales. Mi intención es que la expo pueda conectar con un “gato” madrileño de tres generaciones, con un turista, un foráneo instalado aquí o con un estudiante de arquitectura. Algunas se han quedado en el tintero, literalmente, para la próxima… He necesitado mucha disciplina y marcarme plazos para evitar agobios. Hay que tener en cuenta que cada obra conlleva una serie de pasos reflejados en la exposición: parto de un dibujo a tinta en blanco y negro, después saco los pinceles y pruebo con color, diferentes tamaños, versiones digitalizadas para los prints, etc. Para esta expo, como novedades, he empezado a usar tinta china con pincel para los trazos más gruesos, diferentes papeles y he dedicado mucho tiempo a investigar paletas de colores.

Cartel de la exposición

¿Qué te inspira Madrid, y qué encontrará el espectador que se acerque a la exposición? Madrid es la ciudad donde he vivido casi toda mi vida, callejear es una de las cosas que más me gusta. No es la ciudad más bonita del mundo, pero, como dice mi madre, si levantas la vista y miras con atención, descubres un montón de detalles y la acabas apreciando mucho más. No tiene, por ejemplo, joyas románicas o el modernismo exuberante de otras ciudades, pero hay mucho de lo que llamo “modernismo cobarde”, dos o tres torres mudéjares medievales, llamativos ejemplos de los años 60, parques con mucha historia… Y es una ciudad donde me he divertido muchísimo, con una variedad de barrios y ambientes que no se encuentra en otros sitios. Trabajando en estas obras me he acordado de un montón de amigos, noches, bares, conciertos, paseos después las clases de la universidad, tardes de tiendas de discos, domingos en El Rastro con mi padre o con amigos, leer de muy pequeño “Rege Carolo III” en la inscripción de la puerta de Alcalá desde la ventanilla del coche familiar, etc.

Desde el punto de vista estético y arquitectónico, ¿cuál es tu barrio o edificio favorito? A ver, a nivel estético y arquitectónico, el eje en torno a las calles Mejía Lequerica y Fernando VI entre los barrios de Malasaña, Chueca y Justicia, tiene varios de mis favoritos: el edificio de los Lagartos, el Palacio Longoria, Almacenes Lamarca, detalles modernistas en portales de [la calle del] Piamonte, calle Belén, etc… Me gusta mucho también el barrio de Conde Duque, una especie de prolongación de Malasaña más refinada y tranquila con el imponente cuartel barroco de Pedro Ribera, la recogida plaza de Comendadoras, un edificio medio escondido modernista de aire colonial en la travesía de Conde Duque esquina calle Limón… Pero también puedes encontrar joyas modernistas en Vallecas, Carabanchel, Prosperidad… Me gusta reivindicar Santa María La Antigua de Carabanchel; por su ubicación está bastante olvidada, periódicamente se restaura pero por desgracia tarda poco en llenarse de grafitis, y eso que se trata del único edifico del siglo XIII de estilo románico-mudéjar que se conserva completo en la capital, y de los pocos de la Comunidad de Madrid. También la Casa Pérez Villamil en la plaza de Matute, aunque tengo pendiente ver su ascensor. 

¿A nivel personal, qué barrio, según tu criterio, representa mejor a Madrid? Otra pregunta interesante porque Madrid aparte de lo que vemos en la expo, también es la Castellana, el Barrio del Pilar o Aluche, y cada madrileño suele vivir en su propio “sub-Madrid”. Diría que la Gran Vía; emblemática, con mucha vida, muy fotogénica, donde se juntan visitantes y locales, que vertebra diferentes barrios con personalidades propias, rasgo destacado de esta ciudad, pero que también muestra sin filtros una desigualdad salvaje: entre tanto “disfrutón” que va de compras, de juerga o a un musical, malviven a pie de calle mendigos, prostitutas y demás olvidados en la propia Gran Vía o en callejones aledaños, como el de detrás del edificio insignia de una de las mayores conglomerados empresariales del país. Muchas de las propuestas culturales más interesantes también están pegadas a la Gran Vía. A pesar de no contar con ninguno de mis edificios favoritos, el conjunto es muy atractivo visualmente y para muchos simboliza o encapsula bastante lo que Madrid representa.

¿Cómo ves la ilustración en España en general?, ¿crees que hay talento y cantidad? Cantidad desde luego que hay, muestras de enorme talento también. Probablemente el hecho de ver el trabajo de Jordi Labanda hasta en la sopa a finales de los 90 prendió la mecha… Creo que ha habido un cierto boom para bien. No es raro descubrir gente cuyo nombre no te suena de nada haciendo cosas maravillosas. Pero también me parece que hay mucha copia de la copia de la copia. Gente que fusila con descaro el estilo de, por ejemplo, Paula Bonet o Juanjo Saez. Respeto que la gente se busque el pan como pueda, pero mejor tratar de ser mínimamente personal y, por ejemplo, estudiar a clásicos austriacos como Egon Schiele, o Klimt, que aprovecharse directamente de los logros de un Conrad Roset, que su esfuerzo y formación le han costado. Pero sí, me gusten más o menos, Ana Galvañ, Coco Dávez, Del Hambre, Iker Ayestarán, Jorge Arévalo, Pedro Perlés, Ricardo Cavolo, Sonia Pulido (compañera de galería)… son artistas que ha conseguido tener carreras sólidas, estilos reconocibles y en algunos casos incluso bastante popularidad sin renunciar a la calidad y la personalidad propia, a veces con la ayuda y un buen uso de las redes sociales. Aparte, como decía, hay pelotones de imitadores y de gente muy buena luchando por hacerse un hueco. También enriquecen el panorama actual iniciativas como el Museo ABC de Ilustración, el impulso oficial del street art para tratar de recuperar o maquillar barrios periféricos, el innegable papel de las redes sociales…

¿Cómo ves el papel de las redes sociales a la hora de promocionarse? Creo que si uno está en este mundo son una herramienta muy a tener en cuenta. Ahora bien, manejarlas también tiene su arte, incluso pueden ser un arma de doble filo. Yo personalmente, pierdo interés en quienes vierten su vida íntima con todo detalle en las redes. Y por supuesto, la calidad no se mide por el número de seguidores o likes que tienes. Esto también pasa con la música o la literatura… hoy en día algunos se creen poetas y acaban fichados por editoriales para publicar libros a partir de un puñado de frases resultonas acompañadas de una foto ñoña con filtros y muchos likes en Instagram. Y no, eso de ser un buen artista no está tan al alcance de cualquiera. La fama si no viene respaldada de una obra talentosa con valor no me interesa, y con las redes no es difícil ganarse a un público poco exigente, la verdad.

Curro Suárez

¿Tu obra para esta exposición tiene algún mensaje comprometido? Sinceramente, si lo tiene está muy escondido. Soy consciente de las miserias de Madrid. Pero prefiero celebrar su vitalidad y alegría. En algunos casos los acusados contrastes de color simbolizan de una manera muy sutil los contrastes y desigualdad social de esta gran ciudad. Una vez más esto me recuerda al mundo de la música, yo no pido a mis músicos favoritos que me suelten proclamas, la verdad.


SOBRE LA FIAMBRERA ART GALLERY: Dirigida por Maite Valderrama y Ruth López-Diéguez, La Fiambrera es una galería de arte en el corazón del barrio madrileño de Malasaña que desde 2014 apuesta por el surrealismo pop, el arte low-brow, el arte urbano, el cómic, la ilustración, y otras corrientes de arte contemporáneo, representando en España a una treintena de artistas internacionales.

INAUGURACIÓN: La inauguración y recepción con el artista tendrá lugar en La Fiambrera el viernes 6 de marzo a partir de las 19h. Entrada libre hasta completar aforo. Con una selección musical elegida por el artista y la refrescante colaboración de (la cerveza de Madrid) Mahou. #Mahoudrid @mahou_es

  • Título de la exposición: Madrid de paso, Madrid de paseo
  • Artista: Curro Suárez
  • Fecha: Del 6 de marzo al 3 de mayo de 2020
  • Organiza: La Fiambrera Art Gallery